| San Cristóbal es
un pueblo silencioso, donde la vida transcurre perezosa y
olvidada. Para matar el tiempo, sus habitantes pueden recurrir
al origami, a la confección de estatuillas de bronce,
a la elaboración de tesis históricas sobre la
Alemania nazi, o a tramar ajustes de cuentas. Es allí
donde transcurren –casi en su totalidad– los relatos
del primer libro de Augusto Effio Ordóñez, Lecciones
de origami, de una prosa sugerente, de quiebres oscuros y
de tono parejo, tanto que por momentos sus desenlaces resultan
previsibles.
Con esta colección, entramos en un mundo que debe ser
trastocado por las voluntades de los y las protagonistas.
Ellos y ellas deberán revertir sus condiciones desventajosas,
deberán hacerse un lugar desde la venganza, el delito
o la vehemencia. En ese sentido, sus elucubraciones y justificaciones
resultan particularmente atractivas. Sus monólogos,
pues, están plagados de ironía, sarcasmo y de
la aguda observación de quienes se saben perdedores.
En el primer cuento homónimo encontramos la historia
de una trabajadora de ministerio –vinculada sentimentalmente
con su jefe– quien planea una estafa junto con una compañera
y que se verá azarosamente traicionada. Lo más
resaltante es la manera en que ella nos narra “Mis aflicciones
se parecen más a la presencia de una molesta mascota
que entra y sale de la casa cuando le viene en gana, con las
patas sucias de quién sabe qué y que no ha aprendido
a depositar sus excrementos en una caja de arena o a tratar
con amabilidad los muebles” (21).
Effio apela a la sorpresa en sus relatos. Esta se urde a partir
de la perspicacia de los “secundarios” quienes,
tan anodinos como los protagonistas, terminan siendo los vivos
de la película gracias a una voz narrativa de cálculos
erráticos. La constante es que “nadie sabe para
quién trabaja” y que se culmina en una posición
que nunca se abandonó del todo.
Con los cuentos finales tenemos ya la sensación de
que los patrones serán más o menos los mismos.
Son las frases de Effio las que acaban por salvar lo predecible
de sus personajes y sus situaciones. Abocado al análisis
minucioso y a las descripciones detenidas en lo emocional
sin rayar el facilismo, el autor se muestra, en buena cuenta,
como un hábil retratista de la abulia, de sentimientos
agobiantes, esos que se reiteran en ministerios, pueblos chicos
y matrimonios infelices.
Autor: Augusto Effio Ordóñez
Título: Lecciones de origami (126 pp.)
Editorial: Matalamanga ::atrás
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