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undamentalmente cineasta, Armando Robles
Godoy es también un
apasionado cultor de la narración. Nos ofrece ahora,
en Un hombre flaco
bajo la lluvia. Doce cuentos de soledad, una
magnífica muestra de ello,
con relatos que se remontan a diferentes épocas de
su existencia. Escribió
desde el colegio, pero descubrió el placer de la literatura
en la selva, y
varios están ambientados en esta. Son cuentos que por
su estructura, su
ritmo, la obsesión por sus finales, tienen mucho de
cercanía con el cine,
pero también con el poema, y en un caso el teatro,
y exhiben un mismo y
original sello, reconocido por los varios lauros que han recibido.
El
epílogo, "Todos los cuentos el cuento", es
un nostálgico colofón que se lee
con el mismo o muy parecido interés. Por todo ello,
estoy seguro, el
lector se dejará llevar con placer por la extraña
y particularísima
corriente de estos relatos. 
Edgardo Rivera Martínez
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