M
arlon, dependiente de un bar costero, manda lustrar el lomo
de sus cocodrilos para que las ninfas que ofrecen espectáculos
nocturnos sientan envidia por su piel. Emilio, con quien pasa
las tardes conversando, aprovecha los silencios para imaginar
cada detalle de una venganza perfecta. Moisés Zamudio,
militar entrado en años, está a cargo del ejército
de ocupación cuyos intergrantes siguen sin entender
a ciencia cierta los motivos de una guerra que ya termina.
Socorro, mujer dulce aunque nefasta, que bien podría
llamarse Artemisa, Silene o Hécate, va destejiendo
a través de conversaciones consigo misma el hilo de
la madeja formada por una maravillosa y barroca selva de personajes
minuciosamente trazada.
La evasión
es también el relato de un escenario que puede ser
todos los escenarios, la historia de un tiempo que, en su
constante conflicto, se reproduce a sí mismo hasta
urdir un laberinto sin escapatoria. Van Ginhoven abre con
esta, su primera y notable novela, un universo que difícilmente
pasará desapercibido. 
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